28/2/17

Felipe Calderón al rescate de su Margara, que ni prende ni ilusiona...






 La campaña por la candidatura presidencial de Margarita Zavala languidece. Sin poder en el PAN, se refugia en burocracias que añoran la nómina. 

Inunda los medios con entrevistas obsequiosas, pero no esboza ni una sola idea. Como la esposa de Javier Duarte, repite como mantra “merezco ser candidata”, pero aburre hasta a sus empleados. 

Por eso irrumpe Felipe Calderón, su marido, para evitar el desastre.


El anuncio de Calderón, hoy lunes, de que donará su pensión de 205 mil pesos al mes a una asociación que trabaja con niños con cáncer no es un repentino acto de congruencia, sino una maniobra mediática, como la filtración de una fotografía paseando por el supermercado.
Lo congruente sería que Calderón ya no reciba las prestaciones de lujo que literalmente no tiene ni Obama, ni se sirva de 19 funcionarios que cobran, en conjunto, 820 mil pesos al mes y que ya no sea custodiado ni transportado por vehículos y soldados del Estado Mayor Presidencial (EMP), un privilegio del que también goza su esposa Margarita Zavala.
Ahora Calderón se cree inclusive la rencarnación del libertador Simón Bolívar: “Anhelo y me comprometo a luchar para que un día todos los latinoamericanos podamos vivir en libertad, justicia y democracia”.
Calderón, después de amagar con renunciar al PAN, ya hasta asiste a las reuniones de su partido, como a la sesión de la Comisión Permanente, el jueves 23, que ungió a Josefina Vázquez Mota como candidata a gobernadora del Estado de México, a quien él mismo confesó que la abandonó en 2012, cuando fue candidata presidencial.
Pero no fue para respaldar a Vázquez Mota, a quien detesta, sino para argumentar que si ésta fue designada porque aparece en las encuestas como la más competitiva, entonces por la misma razón el PAN debe postular a Margarita Zavala como candidata presidencial y no, como lo pretende Ricardo Anaya, tras una elección interna con un padrón adulterado.
La irrupción pública de Calderón en los días recientes no es porque estuviera ausente de la campaña de Margarita Zavala –siempre ha sido el orquestador, junto con otros parientes–, sino porque está desesperado de que ella por sí misma no genere el más mínimo entusiasmo.
Lo positivo de que Calderón asome la cabeza para tratar de levantar la marchita imagen de Margarita Zavala es que aclara quién es el que manda en esa campaña y si, llegado el momento, los mexicanos están dispuestos a reelegir a un hombrecillo de tan infausta gestión.
Por cierto, para Calderón Enrique Peña Nieto no existe: Ni su corrupción ni su incompetencia. Nada.
CON EXTRACTO DE  ARTICULO E INFORMACIÓN DE: ALVARO DELGADO EN MOVIMIENTO POR LA IV REPÚBLICA.